Desahucios

Si quieres saber más acerca de la Plataforma Afectados por la Hipoteca, clic aquí.

  ¿ “Qué es la propiedad?” , un libro muy recomendable y actual, a pesar de haberse escrito treinta años después de la revolución francesa, sirve para entender a nuestro sistema y buscar soluciones. De Pierre Proudhon.

Es muy elogiable lo de Conil en contra de los desahucios. Sin embargo no puedo olvidar cómo me desahuciaron con mi familia allá en el 2006, a pesar de que habíamos pagado el alquiler. El entonces concejal de urbanismo de Conil ayudaba a los especuladores inmobiliarios a echarnos ilegalmente.

Es muy elogiable lo de Conil  proclamandose en contra de los desahucios. Sin embargo no puedo olvidar cómo me desahuciaron con mi familia allá en el 2006, a pesar de que habíamos pagado el alquiler. El entonces concejal de urbanismo de Conil ayudaba a los especuladores inmobiliarios a echarnos ilegalmente y ahora todos ellos siguen  impunes, como si nada hubiera pasado. El sistema judicial les  parece aplaudir,  hasta la fecha.

He leído un artículo de opinión  con el título ” La infamia del escrache” de Carlos Colón en el Diario de Cádiz del 4 de abríl 2013 y he decidido de cambiarlo como a mí me hubiese gustado más, utilizando muchas de sus palabras.

En rojo estoy citando a sus palabras, en negro mi versión.

la Infamia del Escrache

La Infamia del Desahucio

DE Argentina se ha importado el escrache, palabra de moda que alude a lo que sus partidarios llaman legítima protesta ante la casa de un político, sus víctimas sufren como acoso y el sentido común democrático indica que es una infamia. Llevar la protesta ante el domicilio particular de los políticos es un acto profundamente antidemocrático, de raíz totalitaria, que no respeta ni la vida privada ni las familias de los políticos, menores de edad incluidos.

Palabra de moda a lo que sus partidarios llaman legítima acción echar a la calle a cualquier familia que no pueda pagar su hipoteca o su alquiler. Sus víctimas lo  sufren como acoso y el sentido común democrático indica que es una infamia.

Llevar a cabo un desahucio del domicilio particular de ciudadanos es un acto profundamente antidemocrático, de raíz totalitaria, que no respeta ni la vida privada ni las familias de los ciudadanos morosos, menores de edad incluidos.

Esta práctica abusiva e indeseable debería cesar inmediatamente. Y todos los partidos deberían condenarla, en lugar de afirmar que las quejas de los políticos populares se deben al interés “miserable” del PP de desviar la atención del problema de miles de familias desahuciadas, como ha hecho el portavoz de ICV en el Congreso. Lo miserable, señor mío, es dar por bueno que se acose a los políticos en sus domicilios particulares para influir sobre sus decisiones, presionándolos y atemorizándolos a ellos y a sus familias.

Esta práctica abusiva e indeseable debería cesar inmediatamente y todos los partidos deberían condenarla. Joan Coscubiela, portavoz de ICV en el Congreso, afirmó que las quejas de los políticos populares se deben al interés miserable del PP de desviar la atención del problema de miles de familias desahuciadas.

Lo miserable es dar por bueno que se acose a las familias en sus domicilios particulares para influir sobre sus decisiones, presionandolos, atemorizandolos y echandolos a la calle “legalmente” a ellos y a sus familias.

El fin no justifica los medios. Una causa justa no autoriza el recurso a métodos coactivos que impliquen, además, a terceras personas inocentes. Nada más peligroso que la impunidad de la que se cree revestido quien se erige en defensor de los oprimidos. Algunos de los peores crímenes de la Humanidad se han cometido en nombre de la Humanidad, de sus libertades y sus derechos. A un paso del fanatismo, estas prácticas cruzan una línea democrática que jamás debería transgredirse. Antonio Basagoiti, amenazado con sufrir el escrache, ha dicho que las plataformas antidesahucios protestan ante las viviendas de los diputados del PP “de manera clavadita a como lo hacían los del mundo de ETA”.

El fin no justifica los medios. Una causa, justa o no, no autoriza el recurso a métodos coactivos que impliquen, además, a terceras personas inocentes. Nada más peligroso que la impunidad de la que se cree revestido quien se erige en defensa de los opresores.

Algunos de los peores crímenes de la humanidad se han cometido en nombre de la Humanidad, de sus libertades y derechos.

A un paso del fanatismo, estas prácticas cruzan una línea democrática que jamás debería transgredirse.

Antonia Miramonte ( nombre inventado, pero se puede reemplazar con los nombres que se conocen en la prensa o personalmente), una ciudadana, amenazada con sufrir el desahucio, ha dicho que las plataformas antidesahucio protestan ante las viviendas de los diputados del PP como respuesta a su indiferencia ante sus situaciones.

Antonio Basagoiti, presidente del PP del País Vasco,amenazado con sufrir el escrache, ha dicho que las plataformas antidesahucios protestan ante las viviendas de los diputados del PP ” de manera clavadita a como lo hacían los del mundo de ETA.” Cabe destacar que Basagoiti pertenece a una familia de destacados empresarios y banqueros vizcaínos.

No se crean quienes se frotan las manos viendo a los políticos del PP acosados que están a salvo de estas prácticas. Recuerdo mi indignación cuando se hicieron pintadas en la casa de Alfredo Sánchez Monteseirín, cuando se tiró un petardo en el zaguán de la casa de Torrijos o cuando se hicieron pintadas, hasta con amenazas de muerte, en el domicilio particular de Gregorio Serrano. Políticos del PSOE, de IU y del PP. Cuyas actuaciones pueden gustar o no -quien tenga la paciencia de leerme regularmente sabe que no fui precisamente un fan de la gestión de Sánchez Monteseirín-, pero cuyas vidas privadas y familias son sagradas. Mal están las cosas cuando hay que recodar la obviedad de que atentar contra ellas es un acto infame.

Quienes se frotan las manos viendo a los  ciudadanos acosados a lo mejor creen que están a salvo de estas prácticas. Pero no se ofendan cuando los habitantes desahuciados de sus casas buscan otros métodos que involucren más presión social.  Aquí me gustaría añadir que es absolutamente primordial que la presión social siempre se ejerce sin violencia física y verbal, sobre todo teniendo en cuenta que los niños, sean de quienes sean, vean un ejemplo a seguir.

Recuerdo mi indignación cuando vi a oficiales cambiar la cerradura y policías utilizando la fuerza bruta para vaciar una vivienda de sus habitantes, con menores incluidos.

Las  vidas privadas y familiares son sagradas. Mal están las cosas cuando hay que recordar la obviedad de que atentar contra ellas es un acto infame.

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